El aumento experimentado en los últimos años en el número de residencias para la tercera edad, así como las previsiones futuras, han motivado que de un tiempo a esta parte se observe la especialización por parte de profesionales de la arquitectura que crean espacios, o bien los modifican, destinados a la atención de personas mayores. Especialistas en la supresión de barreras arquitectónicas en los edificios, y los entornos urbanos, que son capaces de adaptarlos a las necesidades específicas de estas personas. Estos arquitectos están dotando a las ciudades de viviendas tuteladas, centros de día, clubs y residencias geriátricas, espacios, estos últimos, que cuentan con infraestructuras capaces de atender las enfermedades derivadas de la vejez.
Las normativas vigentes para la construcción de estas edificaciones unidas a la adaptación de las ya existentes, ha provocado la aparición de arquitectos y equipos especializados en esta área. Se trata de profesionales expertos, no solo en proyectar y dirigir la obra de este tipo de edificios, sino también en redactar los proyectos e instalaciones, realizar expedientes y facilitar la tramitación administrativa, en cuanto a licencias de obra e impacto ambiental, capaces de realizar estudios de viabilidad, así como los programas de actuación, y por supuesto, grandes conocedores del utillaje y mobiliario que precisan este tipo de instalaciones.
El objetivo de estos profesionales es el de crear espacios que potencien la autonomía de los usuarios, que faciliten el trabajo del personal en favor de las personas mayores, construir o adaptar edificios para que sean seguros, luminosos, cálidos, confortables, etc. Y para poder construir este tipo de edificios, independientemente de los parámetros y materiales habituales, se requiere también de una serie de materiales de construcción específicos. Los fabricantes, conocedores de esta demanda, producen equipos y materiales adaptados a estas necesidades. Así, de un tiempo a esta parte, se han creado líneas específicas de sanitarios y grifería, puertas más anchas y tiradores especiales, ascensores y plataformas elevadoras para sillas de ruedas, pavimentos de seguridad antideslizantes y mobiliario específico para la tercera edad, entre otros.