Cap d´Ona, la cerveza multi-premiada como la mejor del mundo en numerosas ocasiones, quería trasladar su pequeña fábrica de Argeles a St. Cyprien, triplicando su superficie y el Ayuntamiento le había ofrecido un terreno a la entrada del pueblo, un terreno inundable y no construible que marcaría el futuro de Cap d´Ona y definiría la entrada del pueblo para siempre. El proyecto se planteó para tener esa doble misión, la de facilitar la recalificación de un terreno, al tiempo que la de satisfacer unas necesidades concretas.
Así pues, ante la preocupación de las autoridades locales por el impacto visual que tendría semejante volumen en un lugar de casitas unifamiliares y jardín, los arquitectos intentaron recoger la esencia de la fábrica, dividir el volumen en varios volúmenes, como si se tratase de una hacienda. Estudiaron diversas materialidades (ladrillo, madera de arce, revoco blanco…) así como el proceso de fabricación y la simbología, porque la…